lunes, noviembre 19, 2007

Gentes de paz

Dice El Periódico de Catalunya, en su cobertura de una manifestación de ultraderecha en Madrid:
"Los falangistas somos gentes de paz", dijo la secretaria de la Confederación Nacional de Combatientes, convocante del acto.

Y dos líneas más abajo:

Miguel Menéndez Piñar [...] proclamó: "Sonará de nuevo el clarín de llamada, y nos alzaremos por la fe y por la patria".

Qué clarín de llamada formidable, capaz de hacer que las gentes de paz se alcen por la fe y por la patria...

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martes, julio 10, 2007

Insomnio

El ojo se abre. La luz que entra por la ventana del cuarto y da de lleno en el ojo es la luz de la luna. El ojo es mi ojo y está despierto otra vez.

Tuve un sueño terrible que no puedo recordar y estoy agitado. Mi rostro cubierto de sudor frío brilla ante esta luna asesina que entra por la ventana y golpea de lleno en mi rostro y mis dos ojos.

A mi lado ella duerme. Respira dulcemente y hay en su boca cerrada una sutil sonrisa. Ella es hermosa y duerme plácidamente: no sabe nada de mi rostro agitado ni de mi sudor frío ni de la luna que da a su rostro blanco y a su cuello un brillo fantasmal.

La acaricio muy levemente, para no despertarla. Ella sonríe en sueños y eso me hace feliz. Beso su cuello blanco, su cuello de fantasma herido de luna, pero esto ella no lo sabe. Mi mano acaricia su cuello, la piel es suave y la garganta parece muy frágil, y la resistencia que opone a mi pulgar es débil. Estamos en mundos muy distantes, ella duerme serenamente y yo estoy insoportablemente despierto, la luz de la luna da de lleno en su cuello blanco y mi pulgar hace un poco más de presión. Su rostro cambia entonces sutilmente, por un instante brevísimo veo una mueca de espanto.

Me quedo completamente inmóvil, conteniendo el aliento y temiendo que ella escuche los latidos agitados de mi corazón. Así me quedo hasta que vuelvo a oírla respirar suavemente, y yo puedo recuperar la paz. Cierro la persiana.

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lunes, junio 11, 2007

So far, so good

Es día 11 y todavía (todavía) no hubo ningún atentado.

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jueves, mayo 24, 2007

Estado actual de la gente


El señor que siempre pierde las llaves sale hoy temprano de su casa. Amanece y él no percibe ni que el aire es húmedo ni que amanece nuevamente. Tiene un brazo encapuchado y un ticket de algo en el bolsillo.

La mujer que siempre sueña con un perro, el mismo perro, anota números en una libreta y espera algo que no sabe bien qué es. Pero suspira y no sabe que acaba de olvidar algo para siempre.

Ya que estamos, la niña que tiene un método para contar las estrellas ha dibujado un algo muy bonito e inquietante. Ella no le da importancia y otra vez cuenta las estrellas y sonríe.

El anciano que una vez estuvo en una guerra ha tenido gripe y tose. Cuando mira el reloj piensa que una vez hizo una cosa de la que nunca nadie supo nada, y está bien que sea así.

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jueves, agosto 17, 2006

Repetición del sueño

Acabo de tener un sueño que me dejó algo extrañado. Dormía una siesta, y luego de un protosueñoide y de un sueñito de transición sin importancia, tuve el sueño que me ocupa.

Lo curioso en sí no fue el sueño, cuya trama era desde luego banal. Lo curioso es que fue la parte II de un sueño que tuve hace nueve o diez meses; una especie de reprise. Todo sucedió casi igual (básicamente tenía que ver con que estaba con un grupo de gente, nos íbamos de fiesta a no sé dónde; había un tren y bares. En la primera ocasión yo fisuraba o me perdía o algo así y el caso es que nunca llegaba al lugar).

Todos los personajes del sueño (en la vida real conozco sólo a dos o tres, buena gente que no he visto en años y en la que no había vuelto siquiera a pensar) se acordaban de la ocasión anterior. Lo celebraban con amables comentarios jocosos del tipo "a ver si esta vez llegás". Al final llegaba, luego de sortear obstáculos como la pérdida de la gente al subir al vagón equivocado, el desconocimiento del nombre o situación del lugar al que iba, la pérdida de mi teléfono pero hallazgo de otro, etc. Cuando llegué todos ya estaban ahí. No puedo informar sobre qué tal la fiesta porque ahí fue cuando me desperté.

Y también creo que este caso fue una de mis aproximaciones más cercanas al sueño lúcido (que había intentado invariablemente cada vez que me fui a dormir después de haber visto Waking Life, invariablemente quedándome dormido, nunca mejor dicho). Como tal, la verdad, no pude sacarle mayor provecho. Más bien fue tratar de evitar perderme del todo y tener que volver a casa, cosa que, je, cómo se hace en un sueño.

No deja de ser curioso esto de la memoria paralela onírica. Pero más curioso fue otro caso que tuve: una vez me encontré visitando -soñando que visitaba- otro sueño dos años anterior. Pero esa vez fue como visitar un decorado vacío. Estaba yo solo paseando por las locaciones de mi sueño, no había nadie, salvo el decorado de utilería, la parrilla de luces, todo un poco envejecido por la lluvia.

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